El avance las neurociencias es cada vez mayor. La Organización Mundial de la Salud (OMS) alerta sobre el problema que representará en unas décadas la salud mental para las sociedades desarrolladas. En la historia de la medicina el estudio de “la cabeza” fue relegado a causa de mitos y prejuicios. Hoy se sabe que en la enfermedad mental pueden intervenir factores tanto genéticos como ambientales. Para saber más acerca de los misterios del cerebro, en España un científico llamado Javier Meana, catedrático de Farmacología de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU), almacena 1.300 cerebros a 80 grados bajo cero de temperatura. Estos cerebros pertenecieron a personas con enfermedades mentales graves teles como esquizofrenia, depresión o trastorno bipolar, entre otras. También guardan los de adictos a las drogas y algunos cerebros sanos para usar como parámetro. Además este banco tiene la peculiaridad de estar alojado en El País Vasco, donde el arraigo de su población ayuda a rastrear su historia de vida, aportando así más información para la investigación de la enfermedad mental. Los cerebros enfermos provienen en general de personas que se suicidan y los sanos deben ser aportados por muertes súbitas, en general accidentes de tránsito. Actualmente no se guarda toda la masa encefálica, sino una muestra de tejido “del tamaño de una pelota de golf”, aunque contar con muestras más completas aportaría más a la investigación. Para este investigador la actividad del cerebro se reduce a impulsos eléctricos y sustancias químicas que comunican las neuronas, aunque depende del ambiente para que su funcionamiento cobre algún sentido. En cuanto a los trastornos mentales menores como la ansiedad, Meana opina que podemos mejorar cambiando, por ejemplo, nuestro estilo de vida, pero para enfermedades graves como la esquizofrenia, depresión o el trastorno bipolar, no hay otro camino que la intervención profesional y seguir investigando.

Fuentes: BBC Mundo, EFE, Wikipedia


Dos investigadores uruguyos desarrollarán un programa informático sobre el genoma humano con el financiamiento de Microsoft. Raúl Ruggia trabaja en el Instituto de Computación de la Facultad de Ingeniería de la Universidad estatal y Hugo Naya en la Unidad de Bioinformática del Instituto Pasteur (IP) de Montevideo. Al ganar el concurso mundial organizado por Microsoft representan el único país fuera de los EE.UU. en recibir financiamiento (U$S 60.000) para su investigación. Su proyecto fue uno de los seis seleccionados y se basa en “la gestión de calidad de datos heterogéneos”, materia clave para el desarrollo de la bioinformática. Con este impulso económico los investigadores piensan aplicar el trabajo que venían realizando desde 2003 a un software específico para analizar los datos en base a propiedades de calidad. Ruggia se doctoró en Sistemas de Información en París y se especializa en Calidad en Sistemas de Información Multi-fuente. Naya trabaja en la Unidad de Bioinformática del IP Montevideo, es docente de Genética Cuantitativa y tiene un doctorado en Biología Genómica. La historia de la bioinformática uruguaya se remonta a mediados de los años 90, cuando surgieron los primeros proyectos de colaboración con Francia. La instalación del Institut Pasteur en Montevideo aceleró el proceso y hoy la investigación biológica y la tecnología de la información están instaladas en Uruguay.

Fuente: Portal de noticias de la Universidad de la República – Uruguay